Juventud

Ramón Bengaray estuvo interno en el Seminario de Pamplona, pero no tardó mucho tiempo en abandonarlo. Es de suponer que, más que la vocación, lo que impulsó su ingreso al Seminario fue la necesidad de educación y la falta de recursos de su familia para proporcionársela.
Bengaray

Aprendió el oficio de cajista[1], en lo que posiblemente tuvo influencia el amigo de Justo Bengaray, Fabián Zamborán Echeverría (1872-1946), viejo republicano que fue tipógrafo; participó en la refundación del Orfeón Pamplonés; colaboró en  las publicaciones “El Porvenir Pamplonés” y “La Nueva Navarra” (ambas de tendencia republicana y combatidas por la Iglesia) y fundó “El Obrero Navarro”. Concejal y funcionario de la Audiencia, en 1916 funda “El Pamplonés. Semanario satírico defensor de los intereses del pueblo” junto con Baldomero Barón y otros (3). Como se puede ver, el área de sus intereses coincide bastante con las actividades que posteriormente desarrollaría Ramón Bengaray.

Como obrero tipógrafo, Ramón Bengaray perteneció a la Sociedad de Tipógrafos y Similares de Pamplona de la U.G.T.; trabajó un tiempo en “El Diario de Navarra” y fue amigo del periodista Guillermo Frías (1881-1936), administrador del periódico “El Pueblo Navarro” y político republicano, fusilado en 1936.

En 1919 publica en la revista quincenal filosocialista “La Protesta” el artículo titulado “España dignifícate” y, como consecuencia,  el 15 de marzo de 1919, a los veintitrés años de edad, es juzgado por “injurias y amenazas por medio de la prensa al Rey y al Gobierno”. “Su abogado, José Gregorio de Andrés, basó su defensa en que tras el final de la guerra mundial habían caído regímenes y estaba cambiando la legislación de muchos países” (11) (5). El juicio quedó concluso para sentencia.

El día 18 de marzo de 1919 Ramón Bengaray fue condenado a ocho años y un día de prisión mayor, accesorios y costas. El Diario de Navarra (12) consideró la pena excesiva e inadecuada, comparándola con la de 12 años aplicada a un individuo menor de diez y ocho años en un juicio por asesinato, y pidió su indulto. También Fabián Zamborán Echeverría consideró injusta la pena y luchó por el indulto desde su periódico “El Pamplonés” (3).

No tardó mucho en ser indultado, ya que el día 23 de noviembre se leyeron las amonestaciones para la boda de Ramón Bengaray Zabalza con su novia Ramona Zapatero Zapatel, nacida el 31 de agosto de 1898 en Cervera del Río Alhama (Logroño). Ramona era hija de Sotero Zapatero, que luchó en la II Guerra Carlista, y María Zapatel. Quedó huérfana desde muy joven y creció en Pamplona con su prima carnal, Ángela Moreno, esposa de Ángel Garatea propietario de una guarnicionería en la calle San Gregorio Nº 2.

El acontecimiento fue celebrado con una fiesta en la peña Los Irunshemes, de la cual el novio era fundador y directivo. La boda se celebró el día 29 de noviembre del mismo año, siendo testigos Angel Garatea y Baldomero Barón, periodista y amigo íntimo del novio. Algo curioso, ya que ambos eran carlistas de uña en el rabo mientras que Ramón Bengaray era socialista y recién salido de la cárcel por ofender al Rey. Esto da idea de cómo fueron cambiando los tiempos hasta llegar a los odios de 1936.

Tal vez por dejar enfriar el ambiente después de su prisión, el matrimonio Bengaray Zapatero se fue a vivir a Guipúzcoa, donde tuvieron sus dos primeros hijos: el 14 de septiembre de 1920 nació en Pasajes Ancho el primogénito, José Ramón, y en 1921 nació en San Sebastián el segundo, Angel.

Volvió a Pamplona donde, en 1924, nació su primera hija María Esther Elisa. Ya viviendo en la Calle Mayor, en 1927 nació Juana María Rosario y en 1930, quien esto escribe, Manuel María Justo.

Hasta terminar la década de los ’20, parece haberse dedicado a afianzar su situación económica, abriendo el año 1926 su imprenta en la calle Nueva 82 (7), la que trasladó a la calle Mayor Nº 86 en 1928. Participó en actividades gremiales, desempeñándose como Secretario de la Patronal de Pamplona.

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Parece ser que manejó su negocio con creatividad y mucha gente recuerda (o recordaba) cuando llenó las paredes de Pamplona con grandes carteles que decían: “BENGARAY HACE CARTELES. ¡TOMA, NO!”. Las siguientes    fotografías de propaganda en la prensa escrita confirman lo dicho.

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Los títulos de los libros editados en su imprenta dan una idea de las buenas relaciones que Ramón Bengaray sostuvo con todos los sectores sociales de Navarra. La lista de los que se han encontrado va desde “La misión del Congo y los carmelitas y la Propaganda Fide: Dos asuntos primitivos entre los misionales de carmelitas descalzos”, por Florencio del Niño Jesús, en 1929, hasta “Recopilación de trabajos: primer Congreso de Secretarios Municipales Navarros”, en 1933, pasando por “La cocina Navarra”, de Francisco Javier. ARRAIZA, en 1930, y el programa de las fiestas de San Fermín de 1929. Otro ejemplo es la dedicatoria a Bengaray que el Padre C. Aguelo hace del artículo “Psicología musical” publicado en el Diario de Navarra (19).



[1] Cajista: según el diccionario de la Real Academia, “oficial de imprenta que compone y ajusta un texto para su impresión”. Es el operario que toma de un archivo los tipos de plomo que contienen las letras y los símbolos y los ordena de manera que formen el texto que se quiere imprimir.

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