Niñez

El año 1889 se establece en Garralda, pequeño pueblo de la Aézkoa (Navarra), el nuevo maestro, Justo Bengaray Lacota, nacido en Ibilcieta en 1861. Llega acompañado de su mujer Juana María Zabalza Balisa, nativa de Ustés, y sus dos hijos, Juan y Jacoba Bengaray Zabalza.

Asentada ya en este pueblo la familia,  a las 9:30 a.m. del 2 de febrero de 1896, día  de la Candelaria, nació un nuevo hijo, Ramón Bengaray Zabalza y en 1898 crece la familia con el nacimiento, también en Garralda, de una hija llamada María Magdalena Bengaray Zabalza.

La familia Bengaray Zabalza se arraigó bien en ese pueblo, creando relaciones tan duraderas como la establecida con la familia garraldarra Elizagaray,  relación  que  parece  haber  comenzado  antes  de  la  llegada de los

Bengaray a Garralda con la boda en 1853 de Carlos Benazurtea, viudo de  María Elizagaray, con Salustiana Bengaray Lacota, hermana de Justo.

Justo fue testigo de la boda de Ramón Elizagaray, mientras que este, junto con Jacoba Pedroarena, fue padrino de bautismo de Ramón Bengaray, quien heredó su nombre de pila.

Para cerrar el capítulo de las relaciones entre ambas familias, muchos años después Ramón Bengaray fue padrino de una nieta de Ramón Elizagaray, madre de Juan Carlos Etxegoien. La relación se interrumpió con el fusilamiento de Ramón Bengaray y la emigración de su familia a la Argentina, reanudándose setenta años después con el encuentro de Manuel Bengaray y Juan Carlos, sin cuya colaboración no se hubiese podido elaborar este trabajo.

Según nos relata la referencia (2), el 5 de septiembre de 1898 se declaró en Garralda un desastroso incendio que destruyó el pueblo: la iglesia y 86 de las 88 casas del pueblo ardieron, dejando a sus 543 habitantes en la más absoluta miseria. Esta tragedia movilizó a las autoridades nacionales y provinciales, así como a los pueblos vecinos del lado español y del francés y a las comunidades navarras de Argentina y otros países, que contribuyeron a paliar los sufrimientos de la gente. El exterior de las edificaciones se terminó de reparar a finales de 1899, aunque el interior de las mismas fue más lento. En 1902 se terminó de reconstruir la iglesia y únicamente en diciembre de 1905 da por terminada su tarea la Junta de Socorros, que había sido formada para administrar las ayudas recibidas para la reconstrucción del pueblo.

Muchos de los maestros de Navarra eran corresponsales de periódicos de Pamplona y con convicciones liberales. Dada su amistad con personalidades republicanas, es probable que Justo Bengaray haya sido las dos cosas: el corresponsal de “El Eco de Navarra” que informó acerca del incendio y liberal o republicano.

Probablemente como consecuencia del incendio, el maestro Bengaray fue trasladado a Monreal y, con él, toda la familia. Justo Bengaray Lacota murió en esa localidad el año 1900 y su familia tuvo que trasladarse a Pamplona en 1905 (7).

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